miércoles, 30 de marzo de 2011

... y otra Piedad, en Segovia



Ha podido más la belleza del rincón que el tamaño de la Piedad. Paseando por Segovia, desde el Alcázar hacia el centro de la ciudad por la calle Velarde, descubrimos un arco espectacular, con pequeña hornacina en la parte superior, la Puerta de la Claustra, una de las tres puertas que quedan de las cinco que tuviera en un principio la localidad.

En el momento que seguimos calle abajo, dejando la Plaza de la Merced atrás, entramos en lo que se llama Las Canongías: calles evocadoras, con sus típicos rincones, que vieron el paso de cortejos reales y el fausto de ceremonias religiosas en los días de la vieja catedral de Santa María. Se conservan hoy como un espléndido conjunto urbano.




En las casas de estas calles vivían los canónigos de la Catedral. La zona estaba limitada por tres puertas de las que hoy sólo queda en pie una en la calle Velarde. Las otras dos fueron derruidas por mandato de Felipe II para que pudiese pasar el cortejo real cuando se casó con su cuarta esposa Ana de Austria, la que luego sería madre de Felipe III. Se dice que a la media noche se cerraban estas puertas de las Canongías y no se permitía la entrada a ninguna mujer hermosa...


La Puerta de la Claustra conserva restos de esgrafiado renacentista y una imagen de la Piedad copia de la existente en la Catedral.


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